La conservación de  ocho nogales centenarios situados en las viñas fue el punto de partida que determinó el emplazamiento de la bodega. Desde el principio se optó por un esquema que realzara esta preexistencia en forma de patio alrededor del que se desarrollarán las diversas funciones.

La totalidad de la bodega se integra en el paisaje natural que lo envuelve a través de un continuo y fluido manto de hiedra, enriquecido con la majestuosidad de los nogales centenarios.

La primera fase se construyó en 1996. Un edificio de planta rectangular en el lado oeste del patio de nogales alberga la parte de entrada de la uva en vendimia y los depósitos de fermentación.

La bodega de Elaboración, lejos de quedar en el olvido, se amplió años después para dar capacidad al volumen actual de producción.

De forma que el esperado momento de entrada y selección de la uva se produce desde el principio en el mismo punto de la bodega, quedando éste como referencia del inicio de cada añada.

Tres años después  empezó una ampliación muy significativa que supuso una apuesta tanto a nivel de volumen de producto como a nivel arquitectónico.

© PAGO DE LOS CAPELLANES S.A. | Camino de la Ampudia s/n | 09314, Pedrosa de Duero | Burgos | T.: +0034 947 530 068 | F: +0034 947 530 111 | bodega@pagodeloscapellanes.com

El primer paso de esta nueva fase fue la bodega de Crianza. Situada al norte del patio y a diez metros bajo tierra, es el lugar donde los vinos reposan y maduran dentro de las barricas. La estructura de arcos de hormigón visto hace que entremos en la dimensión de respeto y calma que caracteriza la crianza de los vinos.

El segundo paso fue la bodega de Expedición y Embotellado de los vinos, en el lado este del patio. Se hizo un ejercicio de mímesis con el entorno próximo, la característica forma de la Cuesta Manvirgo inspiró las líneas trapezoidales del nuevo edificio.

En el 2010 se completa el conjunto con el Edificio Social. Concebido como elemento de unión entre las diferentes partes, aparece en el lado norte del patio, encima de la bodega de crianza, una figura apaisada y pura. Aquí se llevan a cabo las funciones propias de acogida, visita y relaciones humanas. Se trata de un espacio diáfano que enmarca las espectaculares vistas a través de grandes cristaleras y propone un recorrido fluido y amable. Representa el lugar de bienvenida de todos aquellos que se acerquen para formar parte de nuestra historia y de nuestros vinos.